Apocalipsis 1:1-8
FELICIDAD POR LO QUE SOMOS
“Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca”.Apocalipsis 1:3
¿Ha tenido la oportunidad de leer alguna vez el libro de Apocalipsis? No es un libro de fácil lectura, aunque mucha gente se siente atraída por los personajes siniestros y eventos asombrosos que aparecen en sus páginas. Al enfocarse en cosas como la bestia o la guerra de Armagedón es entendible que genere algo de temor e incertidumbre en el corazón de muchos. Pero son los primeros versículos del libro los que nos dan la pauta para cómo leerlo.
Después de una breve introducción, el autor abre su mensaje a los lectores con la palabra “dichoso” o “bienaventurado”. Y esto no es algo casual, pues a lo largo del libro se encuentran dispersas siete bienaventuranzas en total. No debe extrañarnos de un libro que es la revelación de Jesús, quien solía hacer uso de este lenguaje. Y la felicidad para él no es una cuestión de deseos piadosos o sueños fantasiosos.
Somos la iglesia del Señor, y cómo los versículos siguientes indican, este libro ha sido escrito para quienes forman parte del pueblo de Dios. Como tal, recibimos no solo el libro de Apocalipsis, sino toda la Biblia como una carta dirigida por Dios a su pueblo. ¿Qué busca con esta última revelación en particular? Que la iglesia, la esposa del Cordero, esté preparada para el encuentro final con su Salvador y Señor. Y parte importante de esa preparación está en leer, escuchar y guardar su Palabra.
Padre Eterno, la felicidad más grande es formar parte de tu pueblo, y estar preparados para el encuentro glorioso con nuestro Señor. En el nombre de Jesús, amén.