Salmo 119:89-112
FELICIDAD POR LO QUE HACEMOS
“Si tu enseñanza no me trajera alegría, la tristeza habría acabado conmigo”.Salmo 119:92
La felicidad no solo consiste en apartarse de la gente y las cosas malas. El monje o el ermitaño no son el ideal de la fe cristiana como algunos de los primeros cristianos creían. El cristianismo también se distingue por un estilo de vida en sintonía con la voluntad de Dios. ¿Y cómo podemos conocer cuál es esa voluntad divina para nuestra vida? El Salmo 1 nos responde: En la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche.
La Palabra de Dios es nuestra fuente de placer y alegría. Debemos meditar en ella día y noche. Debemos suministrar a nuestras mentes la verdad de Dios. Debemos alimentar nuestro corazón con las promesas que emanan de la Palabra de Dios. Su Palabra es mejor que el oro refinado y más dulce que la miel que destila del panal. La Palabra de Dios es el deleite de nuestra alma. Debemos meditar en ella día y noche. La Palabra restaura el alma y da sabiduría a los sencillos.
En este tiempo en que circula tanta basura en las redes, la Palabra es pan que nutre y agua que purifica. Por ella mantenemos nuestros corazones puros y triunfamos sobre el enemigo. ¡Guardarla en el corazón es mejor que guardar tesoros, porque la palabra de Dios es la fuente de nuestra felicidad! No olvide este día alimentarse de esa Palabra y disfrutar de una buena dosis diaria de ese alimento.
Dios Creador, nos hiciste de manera especial. Al comenzar este año, te pedimos que nos guíes al tomar decisiones importantes.En Jesús, Amén.