Salmo 1:1-6
FELICIDAD POR LO QUE EVITAMOS
“Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado”.Salmo 1:1
La felicidad no es solo el resultado de lo que hacemos sino también de lo que evitamos. Esa es la enseñanza con la que comienza el Salmo 1. No festeja el desarrollo del carácter ni celebra el crecimiento en la gracia, sino simplemente el saber alejarse de lo que no conviene. Muchas de nuestras desgracias y lamentos vienen de no aprender a decir “no” a tiempo.
Observe tres progresiones que aparecen en este versículo. La primera es: caminar, detenerse y sentarse. La segunda es: consejo, camino y compañía. La tercera es: malvados, pecadores y burladores. Somos felices en la medida en que huimos de ciertos lugares, rechazamos ciertas propuestas y nos distanciamos de ciertas personas. Ir a los lugares equivocados; vivir de acuerdo con los estándares equivocados y salir con las personas equivocadas es el camino más rápido hacia la infelicidad.
La felicidad consiste en la valentía de alejarnos de ciertas amistades, decir un rotundo no a ciertas propuestas y huir de ciertos lugares. Cuando dejamos de hacer estas cosas, entonces somos felices, ¡muy felices! Tal vez no es así como se sienta el joven que evita una fiesta que promete diversión o el ama de casa que sale de un grupo en redes sociales que se divierte a costa de otros. Pero es así como Dios considera a quienes dan sus primeros pasos en buscar su deleite en él y su Palabra.
Santo Dios, líbrame de buscar la felicidad donde no es más que un espejismo. No quiero perder el tiempo involucrándome en lo que no te gusta. En el nombre de Jesús. Amén.