Salmo 40:1-17
FELICIDAD DE SER CUIDADO POR DIOS
“Aunque afligido yo y necesitado, Jehová pensará en mí. Mi ayuda y mi libertador eres tú; Dios mío, no te tardes”.Salmo 40:17
Una de las verdades más reconfortantes para nuestra vida es la providencia de Dios. El que es todopoderoso nos cuida. El mismo Dios que nos creó también nos sostiene. En él vivimos, nos movemos y existimos. Él es quien nos da el aliento y todo lo que necesitamos. Él es quien da vida a la semilla y multiplica nuestra siembra. Él es quien nos da nuestro pan de cada día y nos da buena salud para disfrutarlo. Él es quien da sabor a la comida y, a nosotros, el paladar para saborearla. Él es quien preserva nuestra vida y nos libra del mal. Dios es nuestro creador, proveedor, protector, redentor y consolador.
El apóstol Pablo pregunta con elocuencia: “Si Dios no nos negó ni a su propio Hijo… ¿cómo no habrá de darnos también, junto con su Hijo, todas las cosas?” (Rom. 8:32). Nuestra vida no va a la deriva, al azar, a merced de las circunstancias. Está en manos de quien está sentado en la sala de mando del universo.
¡Qué reconfortante es saber que esas mismas manos que gobiernan el mundo tienen el control de nuestras vidas! Es un enorme consuelo para las almas afligidas y los corazones agobiados saber que Dios les tiene en su agenda. Él está pensando en usted ahora mismo y no se ha olvidado de su dolor y su necesidad. Y esto es algo que llena de alegría a todos los que le buscan.
Soberano Señor, gracias por tu providencia. Reconozco que he recibido de tus manos más de lo que necesito. Te alabo, porque suples mis necesidades. En Cristo. Amén.