Apocalipsis 14:6-13
FELICIDAD DE MORIR EN EL SEÑOR
“Entonces oí una voz del cielo, que me decía: Escribe esto: Dichosos de aquí en adelante los que mueren unidos al Señor”.Apocalipsis 14:13
Cada vez que se habla de cosas que producen temor, la muerte sobresale en una larga lista de fobias. Ella siembra pánico y terror por donde pasa, sin respetar edad ni posición social. La Biblia misma no se queda atrás al describir su carácter intimidante. La muerte es el último enemigo en ser derrotado, y esto ya es una realidad desde el momento en que Jesús salió caminando de la tumba.
Por eso no nos resulta extraño ni paradójico que en las Escrituras se hable de muerte y felicidad al mismo tiempo. En este pasaje encontramos un mensaje con una etiqueta que dice: “hecho en el cielo”. No se trata de algo que brota de la imaginación del apóstol Juan sino de palabras que caen del cielo como al pasto el rocío. Son palabras que refrescan y traen vigor a los corazones de aquellos que enfrentan el peligro de perder la vida.
Pero no todos los muertos son felices, sino sólo los que mueren en el Señor. Para éstos, la muerte no tiene la última palabra; la muerte ya ha sido vencida. La muerte no es un final trágico, sino un comienzo glorioso. Morir en el Señor es descansar del trabajo. Morir en el Señor es ganancia. Morir en el Señor es dejar el cuerpo para morar con el Señor. Morir en el Señor es partir para estar con Cristo, que es incomparablemente mejor. Los que mueren en el Señor entran inmediatamente en el gozo del Señor.
Dios, autor de la vida, para los que están en Cristo, la muerte significa descansar en tus brazos. Así que no temeré. En el nombre de Jesús, amén.