Éxodo 20:1-17
LA FELICIDAD DE LA OBEDIENCIA
“Honra a tu padre y a tu madre, para que vivas una larga vida en la tierra que te da el Señor tu Dios”. Éxodo 20:12
Es raro que haya padres que no tengan que lidiar con desobediencia de los hijos. Las etapas de la vida y los estilos de crianza se cuentan entre los factores que influyen en un corazón rebelde, pero, de acuerdo con la Biblia, no lo originan. Las raíces más profundas de la desobediencia se encuentran en el corazón, y esto incluye a los niños.
En los Diez Mandamientos encontramos que los hijos que honran a su padre y a su madre reciben una promesa especial de Dios: una vida larga y feliz. La felicidad es el resultado de la obediencia. Ningún niño puede ser feliz siendo una pesadilla para sus padres. Ninguna hija puede construir su felicidad sobre los cimientos de la rebeldía.
Los hijos que desobedecen a sus padres cosechan desgracias y tragedias. Muchos hijos acortan sus días porque siguen el camino resbaladizo de la desobediencia, se involucran con amistades dañinas y frecuentan lugares peligrosos. Por eso es que terminan por hundirse en el pantano de la desesperación y se convierten en el descontento de sus padres, porque se tapan los oídos para no escuchar los consejos de sus padres. Los niños obedientes son niños felices. Los hijos que honran a sus padres son hijos que alargan sus días en la tierra. La felicidad está en procurar la obediencia y no en la rebelión.
Gran Dios, necesito más respeto por las autoridades establecidas en mi vida. Empiezo por mi casa, honrando y velando por mis padres. Por el amor de Cristo, amén.