Salmo 41:1-3
FELICIDAD DE PODER AYUDAR
“Dichoso el que piensa en el débil y pobre; el Señor lo librará en tiempos malos”.Salmo 41:1
Un corazón compasivo no se encuentra entre las cualidades más populares de nuestro tiempo. Si de veras se quiere alcanzar la cima no importa si se logra pisoteando a los demás. La compasión se considera un atributo de una persona débil, y eso hace que no nos importe el dolor de los demás. ¿Qué dice Dios acerca de esto?
La Biblia dice que es “dichoso el que piensa en el débil y pobre”. Y claro, si lo tomamos de manera literal, hay mucha gente que “piensa” en el pobre, que siente lástima por la gente en desgracia, y, sin embargo, no hace nada por ellos. Aquí se refiere a aquellos que abren su corazón con la disposición de compartir de lo que tienen con el necesitado. La generosidad es el camino más corto hacia una vida feliz.
La felicidad no se rige por el egoísmo, sino por el altruismo. No encontramos la felicidad cuando tenemos todo en nuestras manos, sino cuando compartimos con los necesitados lo que tenemos en nuestras manos. El generoso siembra feliz y cosecha los benditos frutos de esa siembra. Dios mismo multiplica nuestra siembra para que podamos seguir dando con manos dadivosas. Cuando ayudamos a los necesitados, Dios nos ayuda en la aflicción. Cuando abrimos el corazón, las manos y los bolsillos para compartir un poco de lo que Dios nos ha dado, encontramos la felicidad en este gesto.
Señor Dios, ayúdame a mantener bien abiertos mis oídos al clamor de los afligidos. En el nombre de Jesús, amén.