Salmo 33:1-12
LA FELICIDAD DE UNA NACIÓN
“Feliz el pueblo cuyo Dios es el Señor, el pueblo que ha escogido como suyo”.Salmo 33:12
No se trata de mejores políticas sociales y económicas. Tampoco de mejores programas educativos o culturales. Aunque estas cosas pueden ser de gran ayuda, la verdadera felicidad de una nación solo se encuentra cuando sus habitantes reconocen a Dios como Señor. Ocurre cuando los corazones transformados por la gracia de Dios buscan hacer su voluntad. Por otro lado, una nación que se vuelve hacia otros dioses y se inclina ante los ídolos está en el camino de la infelicidad.
Vivimos en un mundo inclusivo que afirma que todas las religiones son iguales y que todos los caminos conducen a Dios. Es una sociedad pluralista que repudia la verdad absoluta y acepta todas las deidades hechas por el hombre como legítimas. Es una época en la que al Dios verdadero se le usurpa de su trono y los ídolos hechos por el arte y la imaginación del hombre son adorados como si pudieran salvar a alguien. ¿Y aún así nos sorprende el vacío moral y espiritual que se observa en muchas regiones? La maldad lleva a la perversión, y la idolatría lleva a la inmoralidad.
Una nación entregada a los ídolos no puede disfrutar de la verdadera felicidad, porque la felicidad pura y genuina está en Dios. No es feliz la nación que tiene muchos dioses y se postra ante muchos altares y adora muchos ídolos. Feliz es la nación cuyo Dios es el Señor.
Dios Todopoderoso, solo tú eres la solución en nuestros países. Ayúdanos a fomentar principios bíblicos que sean la base de una nueva sociedad. En el nombre de Cristo, amén.