11 de mayo del 2023
Salmo 24:1-10
LA FELICIDAD DE UN CORAZÓN PURO
“Dichosos los de corazón limpio, porque verán a Dios”.Mateo 5:8
La fe no está divorciada de la felicidad. Si se imagina al cristiano como alguien huraño y sombrío, eso no es lo que Jesús tenía en mente. Y si piensa que un rostro siempre sonriente identifica a un cristiano feliz, tampoco concuerda con lo que Jesús dice en este versículo. La felicidad es cosa del corazón, pero de un corazón limpio. Es un asunto de santidad, no de emoción. Se equivocan los que piensan que la felicidad está en los placeres que el mundo ofrece, como si se tratase de un gran banquete. La felicidad consiste precisamente en abstenerse de estos aperitivos. Los licores del pecado pueden ser dulces al paladar, pero amargos al estómago. Pueden dar placer por un momento, pero no satisfacen el corazón para siempre. Los dichosos no son los que disfrutan de las aventuras de la vida, sino los que se mantienen puros. No son los que le dan rienda suelta a sus pasiones, sino los que mantienen el corazón puro. La felicidad no está en una fiesta donde el pecado abunda, sino en aquella donde la santidad florece. La felicidad no está en las aventuras candentes de sexo ilícito, sino en una vida regida por la pureza. Sólo los puros de corazón verán a Dios. Sólo los puros de corazón se deleitarán en Dios y se sentirán a gusto en la casa del Padre. ¡Solo ellos son verdaderamente felices, eternamente felices!
Dios majestuoso, tú eres la única fuente de verdadera felicidad. Te pido que purifiques y renueves mi corazón en la santidad. En Jesús, amén.
¿Eres una persona alegre? ¿Eres una persona feliz? El gozo es un mandato de Dios. La Biblia dice: “Alégrense siempre en el Señor. Se lo repito: ¡Alégrense!”. Incluso el ateo puede ser feliz cuando todo va bien. Pero puedes estar alegre a pesar de las luchas de la vida. Eso es porque la verdadera alegría no es solo la presencia de cosas buenas o la ausencia de problemas. La verdadera alegría es una persona. La verdadera felicidad solo se encuentra en Jesús. Mucha gente usa cualquier pretexto para festejar en una forma que, en lugar de darle la verdadera felicidad, arruina su vida. Fiestas con alcohol, sexo y baile son solo formas en que intentamos llenar un vacío que solo se puede llenar con Dios. La verdadera fiesta es la que ofrece Cristo porque continúa en el cielo, es eterna. Por eso deseo que cada día de este mes recuerdes que es posible ser feliz, independientemente de las circunstancias. Dios está íntimamente comprometido con tu felicidad. Búscalo y aprovéchalo en el nombre de Jesús. Feliz siembra para ti. Y que la cosecha sea abundante, para la gloria del Señor.
Hernandes Dias Lopes
El Rev. Lopes está casado con Udemilta y viven en Sao Paulo Brasil en compañía de sus dos hijos. El pastor Hernandes Viaja alrededor del mundo para predicar y enseñar la Biblia.