Mateo 8:18-22
¡ADONDEQUIERA QUE VAYAS! ¿DE VERDAD?
“Entonces se le acercó un maestro de la ley, y le dijo: Maestro, deseo seguirte a dondequiera que vayas”.Mateo 8:19
El ministerio de Jesús estaba floreciendo. Él había expulsado espíritus malignos y sanado a muchas personas. La multitud, sorprendida, le seguía. Antes de que Jesús se fuera ese día, dos aspirantes a discípulos vinieron corriendo hacia él. Uno dijo, sin poner condiciones: "Te seguiré adondequiera que vayas". El otro también se ofreció a seguirlo, pero dijo: "Primero déjame ir y enterrar a mi padre".
Jesús conocía sus corazones (véase Lucas 6:8). El primero, un experto en la ley, parecía muy decidido. Tal vez creía que estar con Jesús le sería de utilidad en su currículum. La respuesta de Jesús indica que no debemos esperar ganancias terrenales por seguirlo. Debemos calcular el costo. El segundo aspirante estaba demasiado indeciso o simplemente no decía la verdad. ¿Podría realmente esperar que Jesús lo esperara hasta después de un funeral? Y si su padre había muerto, ¿qué estaba haciendo este hombre aquí? Tal vez pensó que Jesús le daría una palmadita en la espalda por sus piadosos esfuerzos. La respuesta de Jesús no fue cruel sino directa. Debemos estar plenamente comprometidos.
Las respuestas de Jesús se reducen a esto: solo Jesús debe tener el primer lugar en la vida de sus seguidores, en todas partes y en cualquier momento. En la cruz él renunció a todo por nosotros. Él tiene el derecho de pedirnos todo, y así lo hace.
Señor, perdónanos por olvidarnos de tu cruz a veces y pensar que podemos encontrar maneras más fáciles de seguirte. Gracias por su promesa de estar con nosotros siempre. Amén.