Salmos 56:1-13
PERDÍ A ALGUIEN ESPECIAL
“Tú llevas la cuenta de mis huidas; tú recoges cada una de mis lágrimas”.Salmos 56:8
Quizá estés sufriendo la pérdida de alguien muy querido. Tu dolor es profundo. La herida es tan grande que crees que jamás sanará. Es un dolor en lo profundo del alma, como si alguien te hubiera arrancado el corazón y la sangre no dejara de correr.
Aunque muchos hayan sentido o aún sientan la pérdida de un ser querido, nadie sabe lo que tú personalmente estás sufriendo en estos momentos. Cada pérdida es única en este sentido, puesto que la persona que ha partido representó algo particular para cada uno de nosotros. Solo tú comprendes el vacío que este ser querido ha dejado y lo mucho que te duele su partida. Es por eso que la Palabra de Dios tiene una buena noticia para ti: hay alguien que sí entiende tu dolor, él también ha experimentado el desconsuelo de la pérdida, en la muerte de su único hijo, Jesús. Dios conoce tu corazón y recoge tus lágrimas en sus amorosas manos.
Dios se interesa en ti, en tu llanto, confusión, frustración, angustia, miedo, inseguridad y vacío. Él sabe lo que es sufrir. Puedes contarle tu dolor y llorar en su regazo. Él consolará tu corazón. “El Señor está cerca, para salvar a los que tienen el corazón hecho pedazos y han perdido la esperanza”. (Salmo 34:18). Puedes venir a Él y encontrarás alivio para tu corazón y esperanza para los días por venir.
Padre, tú conoces mi dolor. Gracias por ser el Dios de toda consolación y por dejarme llorar en tu regazo. En el nombre de Jesús, amén.