1 Corintios 3:5-9
TRABAJO EN EQUIPO
“Yo sembré y Apolo regó, pero Dios es quien hizo crecer lo sembrado”.1 Corintios 3:6
Me gusta la manera en que Pablo se describe en sus epístolas. Él se identifica como un testigo inesperado de la resurrección, lo que lo hace llamarse un “abortivo” en el servicio cristiano. Su llamamiento especial le pudo haber hecho pensar que él era único en el ejército de Dios.
Pero Pablo sabía que no sería capaz de cumplir la misión por sí solo. Así que él formó equipos de colaboradores en cada ciudad que visitaba. Mientras que nosotros a menudo damos gracias por las cosas que Dios nos da, Pablo da gracias por las personas que Dios le dio para cumplir su misión. En este pasaje, Pablo reconoce que su equipo de trabajo no solo le incluía a él y a un elocuente predicador llamado Apolos, sino también a otro compañero indispensable: a Dios mismo. Dios es el Maestro Jardinero que hace posible el crecimiento increíble de su iglesia.
Debemos dar gracias por la gente que trabaja en la obra de Dios. Debemos agradecer por los voluntarios que sirven a Dios. Es su fidelidad, bendecida por la gracia de Dios, que hace que la misión se cumpla. Pregúntate en este día, ¿en qué equipo te ha puesto Dios? ¿Con quién estás cooperando para difundir el evangelio? Ora para que Dios te conecte con otros creyentes, a fin de que al usar tus dones con otros, puedas ser usado por Jesús.
Señor, colócame en tu reino, con la gente correcta, para hacer el trabajo que Tú quieres que hagamos. En Jesús, amén.