Isaías 44:6-18
NO HAY OTRO COMO ÉL
“El Señor todopoderoso, dice: Yo soy el primero y el último; fuera de mí no hay otro dios”.Isaías 44:6
Los ídolos en los templos hinduistas requieren de un cuidado diario. Primero, se les limpia con sumo cuidado. Después, se les colocan nuevos collares de flores, y como ofrendas se les dedican cestas de frutas frescas.
Las palabras del profeta Isaías vienen a la mente cuando uno escucha acerca de estos rituales. Quizás ningún profeta bíblico es tan duro con la idolatría como él. Él señala el sinsentido de cortar una madera y usar la mitad para hacerse un dios y la otra para cocinar el alimento. Una mitad del tronco ayuda al adorador a quitarse el frío. La otra mitad se convierte en un ídolo que es invocada para obtener la salvación eterna. Isaías diagnostica el problema: los ojos están cubiertos para no ver. La ceguera espiritual hace parecer un misterio incomprensible aún la verdad más obvia.
Pudiéramos pensar que este no es nuestro problema, hasta que llegamos al versículo 8 donde Dios le dice a su pueblo: “Ustedes son mis testigos”. Debido a lo que nosotros sabemos y lo que hemos experimentado como el pueblo redimido de Dios, somos testigos de la verdad a aquellos que están enceguecidos por los dioses de este mundo. Nuestro Dios es el primero y el último, no hay otro, y necesitamos que esto sea conocido. La idolatría no es algo de lo que debamos reírnos. Debería hacernos llorar. Y testificar.
Señor, perdónanos por ridiculizar las creencias de otros. Ayúdanos a ver el dolor de aquellos que viven sin esperanza en este mundo. Amén.