18 de febrero del 2023
1 Corintios 3:5-9
TRABAJO EN EQUIPO
“Yo sembré y Apolo regó, pero Dios es quien hizo crecer lo sembrado”.1 Corintios 3:6
Me gusta la manera en que Pablo se describe en sus epístolas. Él se identifica como un testigo inesperado de la resurrección, lo que lo hace llamarse un “abortivo” en el servicio cristiano. Su llamamiento especial le pudo haber hecho pensar que él era único en el ejército de Dios. Pero Pablo sabía que no sería capaz de cumplir la misión por sí solo. Así que él formó equipos de colaboradores en cada ciudad que visitaba. Mientras que nosotros a menudo damos gracias por las cosas que Dios nos da, Pablo da gracias por las personas que Dios le dio para cumplir su misión. En este pasaje, Pablo reconoce que su equipo de trabajo no solo le incluía a él y a un elocuente predicador llamado Apolos, sino también a otro compañero indispensable: a Dios mismo. Dios es el Maestro Jardinero que hace posible el crecimiento increíble de su iglesia. Debemos dar gracias por la gente que trabaja en la obra de Dios. Debemos agradecer por los voluntarios que sirven a Dios. Es su fidelidad, bendecida por la gracia de Dios, que hace que la misión se cumpla. Pregúntate en este día, ¿en qué equipo te ha puesto Dios? ¿Con quién estás cooperando para difundir el evangelio? Ora para que Dios te conecte con otros creyentes, a fin de que al usar tus dones con otros, puedas ser usado por Jesús.
Señor, colócame en tu reino, con la gente correcta, para hacer el trabajo que Tú quieres que hagamos. En Jesús, amén.
¡Qué glorioso es el evangelio de Jesucristo! Es una noticia sublime que merece ser pregonada en todos los rincones del mundo. Cada nación está contemplada en el plan de Dios para escucharla, y la tarea no quedará consumada hasta que la tierra sea llena del conocimiento del Señor. Pero qué hermoso es también saber que cada cultura contribuye a un mejor aprecio de esta buena noticia. Hay lugares donde recibir a Jesucristo les ha acarreado oposi- ción y rechazo. En algunas culturas la hostilidad hacia los creyentes se manifiesta con estilos de vida que amenazan con ahogar la buena semilla. Damos gracias a Dios por aquellas regiones donde el evangelio ha ayudado a transformar no solo a individuos sino a sociedades enteras. Es por eso que estas reflexiones buscan motivarnos a recordar que pertenecemos a una comunidad que traspasa las barreras de raza y lengua. ¡Esperamos que Dios a través de su Espíritu Santo nos permita interceder por los hermanos de otras regiones del mundo!
Ministerio Reforma
Este devocional proviene de la pluma de diversos contribuyentes de varias naciones para celebrar la diversidad del pueblo de Dios en distintos continentes.