12 de febrero del 2023
2 Timoteo 3:10-17
EL COSTO DE LA SANTIDAD
“Es cierto que todos los que quieren llevar una vida piadosa en unión con Cristo Jesús sufrirán persecución”.2 Timoteo 3:12
Un pastor visitaba una iglesia en Indonesia y quedó sorprendido cuando hombres uniformados, con guantes blancos, le indicaron el lugar dónde estacionarse. Aunque en los Estados Unidos, su lugar de origen, también hay quienes lo hacen, nunca van vestidos en forma tan elegante. Cuando la semana siguiente le ocurrió lo mismo en otra iglesia, se le ocurrió preguntar al pastor -“¿Quiénes son esas personas tan atentas?”. -“Son policías” -le contestó el pastor. Indonesia no es el país más peligroso para confesar a Cristo. Pero en los últimos años, cientos de iglesias han sido totalmente quemadas. Para algunos de nosotros, la persecución de la iglesia es solo un capítulo de la historia. Pero para los cristianos en Indonesia y en otros lugares, la amenaza de la persecución es parte de su obediencia diaria a Jesús. Aunque a nosotros esto nos tome por sorpresa, a Pablo no. Él consideraba la persecución una consecuencia natural de vivir para Cristo. Seguir a Jesucristo y vivir para él tiene su precio. Como cristianos, hemos dejado atrás una vida centrada en los moldes del mundo para encontrar nuestro punto de referencia en la santidad de Cristo. Y nosotros vivimos valientemente ese compromiso, independientemente del costo. Esto me hace preguntarme ¿por qué donde vivo no hay más persecución a causa de la fe?
¡Qué glorioso es el evangelio de Jesucristo! Es una noticia sublime que merece ser pregonada en todos los rincones del mundo. Cada nación está contemplada en el plan de Dios para escucharla, y la tarea no quedará consumada hasta que la tierra sea llena del conocimiento del Señor. Pero qué hermoso es también saber que cada cultura contribuye a un mejor aprecio de esta buena noticia. Hay lugares donde recibir a Jesucristo les ha acarreado oposi- ción y rechazo. En algunas culturas la hostilidad hacia los creyentes se manifiesta con estilos de vida que amenazan con ahogar la buena semilla. Damos gracias a Dios por aquellas regiones donde el evangelio ha ayudado a transformar no solo a individuos sino a sociedades enteras. Es por eso que estas reflexiones buscan motivarnos a recordar que pertenecemos a una comunidad que traspasa las barreras de raza y lengua. ¡Esperamos que Dios a través de su Espíritu Santo nos permita interceder por los hermanos de otras regiones del mundo!
Ministerio Reforma
Este devocional proviene de la pluma de diversos contribuyentes de varias naciones para celebrar la diversidad del pueblo de Dios en distintos continentes.