08 de enero del 2023
Génesis 12:1-9
SOMOS HEREDEROS DE LAS PROMESAS
“Un día el Señor le dijo a Abram: «Deja tu tierra,tus parientes y la casa de tu padre…” Génesis 12:1a
¿Qué tan apegado se siente a su lugar de origen? ¿Entre sus planes para este año se encuentra dejar ese lugar para ir a otro estado o a otro país? Aun en la cultura global en que vivimos, para algunas personas no es fácil dejar atrás sus costumbres, sus hábitos, y el confort de lo conocido para emigrar a un lugar desconocido. Por lo menos, nosotros tenemos la posibilidad de dar un vistazo en Google. Imagine a Abram, que según Hebreos 11:8 “salió de su tierra sin saber a dónde iba”. En su tiempo, Ur era una ciudad próspera y avanzada. Ofrecía una cultura que pocas naciones habían alcanzado. Era fácil echar raíces en un lugar así. Pero Dios tenía otros planes para quien llegaría a ser el padre de la fe. ¿Cuál de las promesas de Dios a Abram habrá captado más su atención? ¿Una nación grande, engrandecer su nombre, ser de bendición a otros? Para Abram, tal vez, la promesa más atractiva era la de tener descendientes con los cuales formar una gran nación. En cualquier caso, él necesitaba tomar una decisión, y de no haberlo hecho, su nombre no hubiera sido recordado en las generaciones subsiguientes. Y porque él tomó esa decisión valiente, a través de Jesús, su simiente, nosotros también participamos de las bendiciones prometidas a Abram. Y como él, confesamos que somos extranjeros y peregrinos en la tierra.
Querido Dios, sé que me es difícil cambiar mi forma de pensar y de vivir, pero a eso me has llamado. Dame fuerzas y sabiduría para hacerlo. En Jesús te lo pido, Amén.
Un nuevo año comienza y, después dos años aciagos, tenemos la esperanza de que éste será mejor. Pero no siempre sucede así. No sabemos que giros dará la política internacional. No sabemos en que terminará la crisis inflacionaria. Pero hay algo que sí sabemos: “A los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien”. Esta es una lección recurrente para el pueblo de Dios. La historia que leemos en el libro de Génesis resuena con ese mensaje. Allí vemos como un mundo perfecto, dio lugar al pecado, la violencia, las relaciones rotas, en fin, a la experiencia de vivir en un mundo caído. Pero es alentador ver la manera en que aun en familias imper- fectas, Dios fue dirigiendo sus vidas para cumplir sus propósitos. Y el libro termina con la historia de un personaje que testifica de la manera que Dios actúa en medio de nuestros peores actos. Así que, ánimo. Dios no ha terminado con nosotros. Y si él es con nosotros, podemos esperar cosas buenas aun en medio de circunstancias adversas.
Salomón Medina
Salvadoreño, ha contribuido al desarrollo holístico de ministerios desde la niñez, adolescencia, juventud, personas con discapacidad, sobrevivientes de la guerra civil y personas en comunidades de alto riesgo, además coordina actualmente el proyecto “Alternativas a la violencia”