Génesis 27:1-17
SIN SALIR DE CAZA
“Tráeme caza y hazme un guisado, para que coma, y te bendiga en presencia de Jehová antes que yo muera” Génesis 27:7
El hogar es el sitio de momentos dulces y memorables, pero también
puede dar lugar a momentos tristes y lamentables. Y muchas veces
somos los padres que propiciamos un ambiente poco favorable para
formar una familia unida. ¿Le tocó vivir en un hogar donde sus padres
tuvieron un hijo favorito, o preferencias hacia uno de ellos? Es
muy probable que una situación así haya despertado celos y envidias
en los demás hermanos.
Isaac y Rebeca solo tuvieron dos hijos que, además, eran mellizos.
Desde muy temprano ellos escogieron a cuál de los dos mostrar su
afecto: “Isaac quería más a Esaú, porque le gustaba comer de lo que
él cazaba, pero Rebeca prefería a Jacob” (Gén.25:28). De ese modo,
cuando Isaac era un anciano a punto de morir, su último deseo fue
probar el alimento que su hijo favorito le preparaba, para después
darle su bendición. Pero Rebeca estaba pendiente, y aprovechó para
urdir un plan mezquino: Hacer pasar a Jacob como Esaú. Así, Jacob
no tuvo que salir de caza ni preparar la comida.
Nuestro llamado a ser un pueblo santo comienza desde el hogar.
Como padres debemos cultivar los principios bíblicos del reino en
una época de antivalores. Y, sobre todo, reconozcamos nuestra necesidad
constante de la gracia de Cristo y la ayuda del Espíritu en
la crianza de los hijos. No olvide que también de Dios son sus hijos.
Amado Dios, requerimos que nos des tu amor y sabiduría para guiar a nuestras familias de forma segura. En Jesús, Amén.