20 de enero del 2023
Génesis 27:1-17
SIN SALIR DE CAZA
“Tráeme caza y hazme un guisado, para que coma, y te bendiga en presencia de Jehová antes que yo muera” Génesis 27:7
El hogar es el sitio de momentos dulces y memorables, pero también puede dar lugar a momentos tristes y lamentables. Y muchas veces somos los padres que propiciamos un ambiente poco favorable para formar una familia unida. ¿Le tocó vivir en un hogar donde sus padres tuvieron un hijo favorito, o preferencias hacia uno de ellos? Es muy probable que una situación así haya despertado celos y envidias en los demás hermanos. Isaac y Rebeca solo tuvieron dos hijos que, además, eran mellizos. Desde muy temprano ellos escogieron a cuál de los dos mostrar su afecto: “Isaac quería más a Esaú, porque le gustaba comer de lo que él cazaba, pero Rebeca prefería a Jacob” (Gén.25:28). De ese modo, cuando Isaac era un anciano a punto de morir, su último deseo fue probar el alimento que su hijo favorito le preparaba, para después darle su bendición. Pero Rebeca estaba pendiente, y aprovechó para urdir un plan mezquino: Hacer pasar a Jacob como Esaú. Así, Jacob no tuvo que salir de caza ni preparar la comida. Nuestro llamado a ser un pueblo santo comienza desde el hogar. Como padres debemos cultivar los principios bíblicos del reino en una época de antivalores. Y, sobre todo, reconozcamos nuestra necesidad constante de la gracia de Cristo y la ayuda del Espíritu en la crianza de los hijos. No olvide que también de Dios son sus hijos.
Amado Dios, requerimos que nos des tu amor y sabiduría para guiar a nuestras familias de forma segura. En Jesús, Amén.
Un nuevo año comienza y, después dos años aciagos, tenemos la esperanza de que éste será mejor. Pero no siempre sucede así. No sabemos que giros dará la política internacional. No sabemos en que terminará la crisis inflacionaria. Pero hay algo que sí sabemos: “A los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien”. Esta es una lección recurrente para el pueblo de Dios. La historia que leemos en el libro de Génesis resuena con ese mensaje. Allí vemos como un mundo perfecto, dio lugar al pecado, la violencia, las relaciones rotas, en fin, a la experiencia de vivir en un mundo caído. Pero es alentador ver la manera en que aun en familias imper- fectas, Dios fue dirigiendo sus vidas para cumplir sus propósitos. Y el libro termina con la historia de un personaje que testifica de la manera que Dios actúa en medio de nuestros peores actos. Así que, ánimo. Dios no ha terminado con nosotros. Y si él es con nosotros, podemos esperar cosas buenas aun en medio de circunstancias adversas.
Salomón Medina
Salvadoreño, ha contribuido al desarrollo holístico de ministerios desde la niñez, adolescencia, juventud, personas con discapacidad, sobrevivientes de la guerra civil y personas en comunidades de alto riesgo, además coordina actualmente el proyecto “Alternativas a la violencia”