Marcos 2:1-12
PARA ESO SON LOS AMIGOS
“Entonces, entre cuatro, le llevaron un paralítico”.
Marcos 2:3
¡Qué bendición es contar con alguien en tiempos de necesidad! ¡Qué reconfortante es saber que cuando estamos en apuros, alguien nos puede tender la mano! En este pasaje se trata de una persona en necesidad extrema, que no podía siquiera salir de su casa por sí mismo. Es un paralítico que requería de auxilio para llevar a cabo sus necesidades básicas. No se nos dice su nombre, su edad, o el motivo de su discapacidad. Lo que sí sabemos es que este hombre contaba con amigos que deseaban verlo sano.
La ocasión se presenta cuando ellos se enteran que Jesús estaba en el lugar. Ellos no desaprovecharon la oportunidad sino hicieron lo mejor que alguien puede hacer por un amigo: traerle a Jesús. Pero no contaban que, con tanta gente, era prácticamente imposible llegar a él. Por eso, ellos tomaron una decisión bastante riesgosa: abrir un agujero en el techo. No sabemos cuánto lo pensaron, cuánto les habrá costado abrir aquel agujero, y cuánto la reparación.
¿Ha leído con detenimiento lo que dice este pasaje de la curación del paralítico? “Al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Hijo, tus pecados te son perdonados” (v. 5). ¿No es extraordinario? La primera persona que vio estas acciones como un ejemplo de fe, fue el propio Jesús. Y no fue por recitar el Credo de los apóstoles, sino por mostrar con acciones lo que significa la fe genuina.
Te pido, Señor, que me ayudes a ser un buen amigo para mis conocidos que están en necesidad. Ayúdame a llevarlos a tu Hijo. En su nombre te lo pido, amén.