Filemón 1:1-25
EN ALTA ESTIMA
“Así pues, si me tienes por hermano en la fe,
recíbelo como si se tratara de mí mismo”.
Filemón 1:17
¿Cuál es la persona a la que más estimas? ¿Te has dado cuenta qué es lo que hace que esta persona sea tan valiosa para ti? Tal vez sea su carácter, su lealtad hacia ti, o, simplemente, su manera de ser. Pero ¿qué tal si esta misma persona te pide algo incómodo, inesperado, confiando en la amistad y estima en que la tienes?
Un caso así es la solicitud del apóstol Pablo en una carta a su amigo Filemón. Lo que el apóstol le pide es que reciba a un antiguo esclavo fugitivo, llamado Onésimo, como si fuera Pablo mismo. No le pide que lo reciba como esclavo, sino como hermano en Cristo. ¡Imagínese! El apóstol es consciente de lo incómodo de la situación. Su solicitud va contra la cultura, y las reglas en vigor hacia ese tipo de faltas. ¿Cómo puede Pablo abusar, por así decirlo, de la confianza de alguien que le considera un amigo especial?
“Para eso son los amigos dicen” por ahí. Pero Pablo apela a algo más valioso que la amistad: “te pido este favor por amor al Señor; consuela mi corazón como hermano en Cristo”. No se trata del aprecio de Filemón a Pablo, sino de su amor al Señor. Y esto marca la diferencia. Porque así es como aprendemos a vernos todos como hermanos en Cristo, receptores de la misma gracia, y llamados a perdonar como Dios nos perdonó. Y en una comunidad así, todos sus miembros son considerados en alta estima.
Padre amante, por amor has perdonado todas mis ofensas. Ayúdame a perdonar a mis ofensores y a tenerles en alta estima. En el nombre de Cristo, Jesús, Amén.