Mateo 12:1-8
SEAN COMPASIVOS
Ustedes no han entendido el significado de estas palabras: “Lo que quiero es que sean compasivos, y no que ofrezcan sacrificios”.
Mateo 12:7
Siempre me he preguntado qué hacían los fariseos en un sembradío en día de reposo. Eran tan escrupulosos en su obediencia a la ley que algo así suena fuera de lugar en sus hábitos de ese día. Pero ellos andan en una misión, y parece que la han conseguido. Ellos quieren atrapar a Jesús en una falta a la ley y creen haberlo logrado. Pero lo que parecía una victoria contundente se convierte en una derrota estrepitosa. Jesús les responde con pasajes bíblicos y los reprende por no entender el verdadero espíritu de la ley.
La barrera más alta que impide que completemos las buenas obras que Dios espera de nosotros es nuestra religiosidad. Todos tenemos algo de esto en alguna medida y son estas interpretaciones personales de la ley de Dios las que nos frenan al momento de hacer su voluntad. Nos convertimos en jueces de los demás y hasta nos sentimos en capacidad de corregir a Dios.
Dios nos ha dado su Palabra como una norma para afirmar la vida; y su ley debe ser una bendición y no una carga para sus hijos. Es en ella en que aquellos que han sido llamado a su glorioso reino, encuentran la dirección correcta para conducirse en su mundo y glorificarle de todo corazón. Pidámosle que, a través de su Espíritu, nos guíe a entender su voluntad, agradable y perfecta.
Señor, reconozco que muchas veces mi religiosidad me ha impedido ayudar a otros. Pero, ayúdame a hacer lo bueno
y a afirmar la vida cada día. En el nombre de Jesús, Amén.