1 Reyes 21:1-29
NO ESTÁ EN VENTA
“Acab se fue a su casa triste y malhumorado a causa de la respuesta de Nabot, pues le había dicho que no le daría lo que había heredado de sus padres”. 1 Reyes 21:4
En la historia bíblica de hoy se describen los efectos de la codicia en el corazón de una persona que estaba llamado a reprimirla. Nos referimos al rey Acab, quien, en su posición, debería poner en vigor la ley de Dios. Y el décimo mandamiento dice claramente: “No códices la casa de tu prójimo; no códices su esposa, ni su esclavo, ni su esclava, ni su buey, ni su burro, ni nada que le pertenezca” (Éxodo 20:17).
La codicia es un deseo vehemente de poseer muchas cosas y no le importan los obstáculos en el camino. Despierta tristeza o enojo cuando el objeto o sujeto deseado no se obtiene. Fue lo que sintió el rey Acab, cuando su vecino se negó a venderle una viña que se encontraba junto a su palacio. Él quería esa propiedad a cualquier costo, pero se topó con que su dueño no estaba dispuesto desprenderse de ella porque era una herencia de sus padres. Y, tristemente, esta historia terminó en tragedia para la familia de Nabot.
¿Por qué tanto descontento por no tener lo que es de otros, si Dios ya te ha dado su bendición? Lo que necesitamos es disfrutar con gratitud lo que hemos recibido del Señor y alegrarnos por las bendiciones que el Señor ha dado a otros. No dejemos que la ambición llene nuestro corazón. Como el salmista, pidamos al Señor que examine nuestro corazón y lo limpie de deseos y emociones que no le agradan.
Señor, ayúdame a examinar mis emociones
y deseos para que mis acciones reflejen tu voluntad.
En el nombre de Jesús, Amén.