Salmo 150:1-6
BUENAS NOTICIAS
“¡Que todo lo que respira alabe al Señor!¡Aleluya!”
Salmo 150:6
No cabe duda que la alabanza del Salmo 150 fluye de un corazón agradecido. El salmista declara gozosamente a quién, dónde, por qué e, incluso, cómo debemos alabar—con todos los instrumentos ruidosos disponibles. Este último salmo en el libro de oración del pueblo de Dios termina con una nota de alabanza jubilosa.
Estas son buenas noticias porque los salmos reflejan la amplitud de la experiencia humana. Los salmos abordan la injusticia de la vida. Expresan ira y desesperación, lamento y tristeza. Hablan de las leyes y la justicia de Dios y de nuestra propia lucha para andar en los caminos de Dios. No puedo contar la cantidad de veces que he leído o dicho palabras de los salmos junto a la cama de un hospital, a un cónyuge o familia en duelo, o a alguien en la cárcel o prisión. A medida que avanzamos en la vida, las preguntas que se hacen en los salmos también son nuestras. “¿Cuánto tiempo, Señor?”. “¿Quién como tú, Señor?”. “¿Por qué debo andar de luto?”. “¿Adónde huiré de tu Espíritu?”.
Es una buena noticia que podamos llevar todas nuestras luchas, nuestros gozos y nuestras maravillas al Señor. Los salmos terminan en alabanza porque esa es la trayectoria de nuestras vidas y de toda la historia humana. El sufrimiento y el mal no tienen la última palabra. El final supera nuestra imaginación. Así que “todo lo que respira alabe al Señor”.
Con corazones llenos de gratitud por tu liberación, te alabamos, Señor. En el nombre de Jesús, Amén.