Salmo 147:1-11
GRACIAS POR LOS PEQUEÑOS DETALLES
“Él sana a los que tienen roto el corazón, y les venda las heridas… Canten al Señor con gratitud…” Salmo 147:3,7
Cuando los niños pequeños se raspan una rodilla o un codo, piden a gritos un vendaje, lo necesiten o no. Y a veces se los colocamos. Sorprende la enorme tranquilidad que puede dar una pequeña tira adhesiva. A veces esto se debe a que el pequeño vendaje representa mucho más que cubrir una herida. El secreto está más bien en las manos con un historial de mostrar amor y ternura.
A lo largo de la Biblia podemos ver que Dios también usa cosas pequeñas para traer esperanza y sanidad al mundo. Dios escogió a la pequeña nación de Israel y les encargó que fueran una bendición para todas las demás naciones. A través de este grupo de personas, preservadas y cuidadas por las manos fieles de Dios, Jesucristo vino al mundo. Y el Salvador mismo vino en un paquete diminuto: un bebé nacido de una campesina adolescente. ¿Quién imaginaría que un niño así sanaría a los quebrantados de corazón y vendaría sus heridas?
El Salmo 147 usa palabras que resuenan en toda la Biblia y que se hacen visibles cuando Jesús llevó a cabo su ministerio compasivo de sanación. Además, Jesús promete perdonar todos nuestros pecados y estar siempre con nosotros para traer consuelo y esperanza mucho más allá de las palabras impresas en una página. Demos gracias porque Dios obra en cosas pequeñas. Pídele que te ayude a ver hoy cómo sus manos fieles atienden tu corazón herido.
Dios, recibe nuestro agradecimiento porque Jesús vino de una manera pequeña para cambiar todo con el perdón y la esperanza que trae. En su nombre oramos. Amén.