27 de agosto del 2022
Filipenses 1:1-11
SOLIDARIZADOS CON EL EVANGELIO
“Pues ustedes se han hecho solidarios con la causa del evangelio, desde el primer día hasta hoy”.
Filipenses 1:5
Filipos era una colonia romana y Pablo llegó allí al comienzo de su segundo viaje misionero. A pesar de ser azotado y encarcelado en la ciudad, dejó allí una iglesia robusta. Esta iglesia se convirtió en el colaborador más grande del apóstol en su ministerio. Envió ayuda a Pablo cuando estaba en Corinto. Luego Pablo, con insistentes súplicas, le pidió que participara en la colecta que se estaba haciendo para los pobres de Judea. Más tarde, por medio de Epafrodito envió ayuda financiera a Pablo mientras estaba encarcelado en Roma.
Pablo escribe la carta a los filipenses para agradecer a esa iglesia por su cooperación en el evangelio. La obra de Dios envuelve las manos de los que contribuyen, las rodillas de los que oran y los pies de los que van a los campos misioneros. Es necesario que haya una colaboración mutua entre la iglesia que envía y los misioneros enviados.
Los que sostienen las cuerdas son tan importantes y estratégicos como los que descienden de las cuerdas. Los que apoyan a los obreros cumplen con la misión de la iglesia como los que van a los rincones de la tierra. Para que el evangelio sea predicado en todo el mundo, a toda criatura, debe haber cooperación. La iglesia que se queda atrás es tan importante en la proclamación del evangelio como los misioneros que caminan hacia el frente.
Padre ayúdanos a trabajar unidos con el mismo propósito de dar a conocer tu palabra. Te lo rogamos por Jesucristo, amén.
Nos complace presentar a nuestros lectores, el devocional Cada día de agosto del 2022. Creemos que es un tiempo propicio para recordar a la iglesia la importancia de la misión. El evangelio son las buenas nuevas del cielo a la tierra, las mejores y más grandiosas noticias de Dios para los hombres. Estamos convencidos de que su corazón arderá con estas sublimes verdades que emanan de la palabra de Dios. Esperamos que sus ojos se abran para contemplar la incomparable grandeza de nuestro glorioso Salvador. Tenemos el ardiente deseo por que tus pies se apresuren y tus labios se abran para anunciar a tiempo y fuera de tiempo, en el poder del Espíritu, este mensaje que convence y salva al pecador. Lea y medite en cada mensaje. Absorba con vivo interés esta palabra de vida. Proclame con un sentido de urgencia el poderoso evangelio, el evangelio de nuestra salvación. No apagues la voz. ¡Predica este evangelio aquí, allá y más allá!
Hernandes Dias Lopes
Hernandes Dias Lopes está casado con Udemilta y viven en Sao Paulo Brasil en compañía de sus dos hijos. El pastor Hernandes Viaja alrededor del mundo para predicar y enseñar la Biblia.