2 Corintios 4:1-6
EL EVANGELIO ENCUBIERTO
“Y si el evangelio que anunciamos está como cubierto por un velo, lo está solamente para los que se pierden”.
2 Corintios 4:3
El evangelio se anuncia a todos, pero no todos lo reciben. ¿Y porque no? ¡Porque muchos no entienden! ¿Y por qué no sucede esto? Porque hay una venda en sus ojos, un tapón en sus oídos, una obstrucción en su entendimiento. El diablo, el príncipe de las tinieblas, ciega la mente de los incrédulos para que la luz del evangelio no los ilumine. Escuchan el evangelio, pero no lo entienden. Ven las maravillas del amor de Dios, pero no las ven con los ojos de la fe.
Aquellos cuyas mentes están oscurecidas por el diablo nunca llegan a convencerse de su pecado, nunca ponen su fe en Cristo Jesús como su Salvador y Señor, y por lo tanto nunca llegan a ser salvos. Estos son los que se pierden y perecen para siempre. ¡Oh, qué terrible riesgo! ¡Oh, qué tragedia indescriptible! El hombre puede perderse y cuando esto sucede, no hay otra oportunidad. Se trata de un viaje al tormento eterno, una eternidad en las tinieblas de afuera, en el destierro para siempre del rostro de Dios.
El diablo es incansable en su trabajo para cegar el entendimiento de los incrédulos. Quiere arrastrar a todos los que pueda al abismo. ¡Manténgase alerta! Vuélvase a Dios mientras haya tiempo. Busque al Señor mientras pueda encontrarlo. ¡Corra a los brazos de Cristo salvación de su alma!
Querido Dios, reconozco mi pecado. Sé que solo Cristo puede perdonarme y salvar mi alma. Tómame en tus brazos, por Jesucristo tu hijo, amen.