22 de agosto del 2022
1 Corintios 15:1-19
RECUERDEN EL EVANGELIO
“Ahora, hermanos, quiero que se acuerden del evangelio que les he predicado… y en el cual están firmes”.
1 Corintios 15:1
El evangelio se centra en la persona y obra de Cristo. En este versículo Pablo destaca tres verdades históricas. La primera es que Cristo murió por nuestros pecados según las Escrituras (1 Cor. 15:3). La muerte de Cristo no fue un accidente. No murió porque fue víctima del poder romano o porque fue traicionado por el poder judío. No murió porque Judas lo traicionara por codicia o porque el Sanedrín lo condenara por envidia. No murió porque Pilato lo condenó a muerte en una cruz por cobardía, ni porque los soldados lo clavaron cruelmente en la cruz. Murió porque el Padre lo dio en amor y lo hizo desde la eternidad. La muerte de Cristo no fue una decisión de último momento, sino una profecía que se remonta a los tiempos eternos.
La segunda verdad es que Cristo fue sepultado. Esto significa que su muerte no fue un engaño, sino un hecho histórico incontrovertible. La tercera verdad es que Cristo resucitó según las Escrituras. Si la muerte de Cristo no fue un accidente, su resurrección no fue una sorpresa. El conquistó la muerte, le arrancó el aguijón, triunfando sobre ella al volver a la vida. La resurrección de Cristo es la piedra angular del cristianismo y el fundamento de nuestra esperanza.
Estas verdades son la esencia del evangelio y no se pueden olvidar ni callar.
Padre, gracias por darnos a tu hijo que murió y resucitó para darnos vida abundante. Ayúdame a no callar esta verdad. Por Jesús oramos, amén.
Nos complace presentar a nuestros lectores, el devocional Cada día de agosto del 2022. Creemos que es un tiempo propicio para recordar a la iglesia la importancia de la misión. El evangelio son las buenas nuevas del cielo a la tierra, las mejores y más grandiosas noticias de Dios para los hombres. Estamos convencidos de que su corazón arderá con estas sublimes verdades que emanan de la palabra de Dios. Esperamos que sus ojos se abran para contemplar la incomparable grandeza de nuestro glorioso Salvador. Tenemos el ardiente deseo por que tus pies se apresuren y tus labios se abran para anunciar a tiempo y fuera de tiempo, en el poder del Espíritu, este mensaje que convence y salva al pecador. Lea y medite en cada mensaje. Absorba con vivo interés esta palabra de vida. Proclame con un sentido de urgencia el poderoso evangelio, el evangelio de nuestra salvación. No apagues la voz. ¡Predica este evangelio aquí, allá y más allá!
Hernandes Dias Lopes
Hernandes Dias Lopes está casado con Udemilta y viven en Sao Paulo Brasil en compañía de sus dos hijos. El pastor Hernandes Viaja alrededor del mundo para predicar y enseñar la Biblia.