1 Corintios 15:1-19
RECUERDEN EL EVANGELIO
“Ahora, hermanos, quiero que se acuerden del evangelio que les he predicado… y en el cual están firmes”.
1 Corintios 15:1
El evangelio se centra en la persona y obra de Cristo. En este versículo Pablo destaca tres verdades históricas. La primera es que Cristo murió por nuestros pecados según las Escrituras (1 Cor. 15:3). La muerte de Cristo no fue un accidente. No murió porque fue víctima del poder romano o porque fue traicionado por el poder judío. No murió porque Judas lo traicionara por codicia o porque el Sanedrín lo condenara por envidia. No murió porque Pilato lo condenó a muerte en una cruz por cobardía, ni porque los soldados lo clavaron cruelmente en la cruz. Murió porque el Padre lo dio en amor y lo hizo desde la eternidad. La muerte de Cristo no fue una decisión de último momento, sino una profecía que se remonta a los tiempos eternos.
La segunda verdad es que Cristo fue sepultado. Esto significa que su muerte no fue un engaño, sino un hecho histórico incontrovertible. La tercera verdad es que Cristo resucitó según las Escrituras. Si la muerte de Cristo no fue un accidente, su resurrección no fue una sorpresa. El conquistó la muerte, le arrancó el aguijón, triunfando sobre ella al volver a la vida. La resurrección de Cristo es la piedra angular del cristianismo y el fundamento de nuestra esperanza.
Estas verdades son la esencia del evangelio y no se pueden olvidar ni callar.
Padre, gracias por darnos a tu hijo que murió y resucitó para darnos vida abundante. Ayúdame a no callar esta verdad. Por Jesús oramos, amén.