Efesios 5:1-20
LLENO DEL ESPÍRITU
“No se emborrachen, pues eso lleva al desenfreno; al contrario, llénense del Espíritu Santo”.
Efesios 5:18
Todos permitimos que se desarrollen hábitos y patrones en nuestras vidas. Y muchos de ellos, en el mejor de los casos, son poco útiles, y destructivos en el peor. Ya sea que se trate de iniciar sesión en esa sala de chat o de no poder superar nuestro mal genio, todos conocemos áreas de nuestras vidas que parecen tener más control sobre nosotros que nosotros sobre ellas.
De vez en cuando hacemos nobles promesas de que las cosas van a cambiar. Apretamos la mandíbula, hacemos acopio de fuerzas y declaramos que vamos a ganar la batalla contra los comportamientos que nos perjudican. Y a través de nuestra valiente determinación, a menudo ganamos, durante una semana o dos. Pero reforzar nuestra voluntad propia no es lo que la Biblia quiere decir cuando habla de dominio propio. Depender de nuestra propia fuerza de voluntad no es de fiar.
Nunca lograremos cambiar nuestro comportamiento exterior a menos que primero permitamos que el Espíritu nos transforme interiormente. Si va a haber un cambio en mi dominio propio, primero debo tener a Cristo en control de mi vida. Necesito que Jesús se apodere de todo mi ser: cuerpo, espíritu, corazón, voluntad y mente. La persona que conoce y disfruta del dominio propio es la persona llena del Espíritu Santo y transformada para querer vivir como a Dios le agrada.
Dios eterno, te entrego mi vida. Espíritu Santo, lléname de tal manera que Cristo tenga el control de mi vida y que yo quiera vivir en obediencia a él. En Jesús, Amén.