Proverbios 20:15-28
MURO DE DEFENSA
“Como ciudad sin muralla y expuesta al peligro, así es quien no sabe dominar sus impulsos”.
Proverbios 20:28
Nos cuesta trabajo en nuestro tiempo imaginar una ciudad con muros. Escuchamos de un gobernante que quería erigir un muro en la frontera de su país, pero, eventualmente, el proyecto cayó en el olvido. En la antigüedad, la seguridad de una nación dependía de sus muros. Era un pueblo que estaba expuesta al saqueo, a la violencia y la subyugación.
Nosotros también estamos expuestos a ataques si falta el autocontrol en nuestras vidas. El dominio propio es otra cualidad importante del fruto del Espíritu (Gálatas 5:22-23). A menos que cooperemos con el Espíritu para fomentar el dominio propio en nosotros, enemigos de todo tipo nos pasarán encima. La pornografía, la ira, el alcohol y los celos son solo algunos ejemplos de adversarios contra los cuales no tenemos defensa cuando carecemos de autocontrol.
En Tito 2 Pablo enfatiza la importancia del dominio propio en la comunidad cristiana para hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, (2:2-6). “Dios ha manifestado a toda la humanidad su gracia, la cual trae salvación y nos enseña a rechazar la impiedad y las pasiones mundanas. Así podremos vivir en este mundo con justicia, piedad y dominio propio” (2:11-12 NVI). El dominio propio es la clave para nutrir y proteger todas las cualidades del fruto espiritual.
En el huerto que estás plantando en mi vida, oh Dios, concédeme el dominio propio. Lo necesito para hacer frente a las pasiones desordenadas. En Jesús, Amén.