Efesios 2:1-10
POR SU GRAN AMOR
“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios”.
Efesios 2:8
En nuestro estudio del fruto del Espíritu, es esencial recordar que crecer en el carácter cristiano no es lo que nos salva. Dios no nos llama sus hijos porque estamos a la altura de algún estándar de comportamiento. Dios nos adopta como hijos suyos porque nos ha elegido con amor. Es así de simple.
El apóstol Pablo escribió: “Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo, por gracia sois salvos”. En otras palabras, ¡Dios nos dio vida en Cristo antes de que hubiera algún fruto espiritual en nuestras vidas! Estábamos como muertos antes de que la gracia de Dios tocara nuestras vidas, y los árboles muertos ciertamente no pueden dar ningún fruto. El suelo que no tiene nutrientes no es bueno para el cultivo. No es el crecimiento del fruto en nuestra vida lo que nos salva; es simplemente la gracia de Dios que se nos muestra en su Hijo, Jesús.
Como resultado, nuestras devociones de este mes han sido sobre nuestra santificación, la obra continua del Espíritu en nosotros después de haber recibido la salvación. La santificación es el proceso por el cual el Espíritu Santo nos hace más como Jesús. Salvados eternamente, ahora somos llamados por Dios a cooperar con su Espíritu para hacernos parecer, escuchar y servir más como Jesucristo.
Padre, estamos agradecidos por tu amor; por tu gracia nos has hecho tus hijos. ¡Danos una seguridad sincera de que, gracias a Cristo, estamos destinados a vivir contigo eternamente! Amén.