21 de julio del 2022
2 Timoteo 2:1-13
SIEMPRE FIEL
“Si no somos fieles, él sigue siendo fiel, porque no puede
negarse a sí mismo”.
2 Timoteo 2:13
La “fe” es también un fruto del Espíritu y deberíamos anhelar que crezca en nuestras vidas. Pero ¿qué se entiende por fe en este caso? Es obvio que no se refiere a la fe salvadora, porque es a partir de ella que se desprende el fruto del Espíritu. Tampoco es la confianza que tenemos en Dios en la vida diaria. La interpretación más conocida es que, en este caso, la fe se entiende como fidelidad. Es la forma en que se usa esta palabra en Romanos 3:3: “¿Acaso Dios dejará de ser fiel, por el hecho de que algunos de ellos hayan sido infieles?”
La fidelidad de Dios es una fuente de consuelo para el corazón de muchos creyentes. Es el caso de aquellos a quienes el mismo Espíritu redarguye de sus faltas. ¿Por qué un Dios tan grande y glorioso despliega su fidelidad en tan frágiles criaturas? Como el salmista dice: “¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre, para que lo visites?” (Salmo 8:4).
Según 2 Timoteo 2:13, Dios es fiel a sus pequeñas criaturas porque está en su naturaleza hacerlo. Si alguna vez Dios se dispusiera a ser infiel, primero tendría que repudiarse a sí mismo, porque ser fiel está en su misma naturaleza. Aunque podemos dar a Dios solo un poco a cambio, él permanece para siempre fiel a todos los que ama. Y sorprendentemente, por su Espíritu, Dios quiere hacer crecer esa misma fidelidad en nosotros.
Oh Dios, tu fidelidad nos asombra. Haz de nuestros corazones buena tierra para que tu fidelidad crezca también en nosotros. Haznos dignos de confianza. En Jesús oramos, Amén.
La obra del Espíritu en la vida del creyente es rica y variada. Los creyentes en Jesús no debemos olvida que es por medio de su Espíritu que su gloriosa obra de salvación se aplica a nuestras vidas. Y en lugar de inclinarnos por un aspecto, debemos anhelar ver su obra plena en nuestras vidas. A veces queremos más de sus dones, pero poco del fruto. Buscamos de su poder, pero no de su carácter que él desea formar en nosotros. En el devocional de este mes, nos enfocamos en el fruto del Espíritu. Cada uno de los devocionales habla de la manera en que el Espíritu Santo está produciendo en nosotros el carácter de Cristo. Esperamos que no solo disfruten, sino apliquen a su vida las enseñanzas que la Biblia nos ofrece para llegar a ser cada día como Cristo. Preparemos el terreno, y dejemos que el Espíritu cultive su hermoso fruto en nuestra vida.
Shawn Brix
Es pastor evangélico, y que servido en iglesias de Canadá por varios años. Está Casado y tiene tres hijos. Aparte de escribir, se distingue por su amor por el cuidado de las almas que Dios ha puesto bajo su cuidado..