Salmos 89:1-8
GRANDE ES TU FIDELIDAD
“Oh Jehová, Dios de los ejércitos, ¿Quién como tú? Poderoso eres, Jehová, y tu fidelidad te rodea”.
Salmos 89:8
Podemos contar con y confiar en la fidelidad de Dios. Es parte de su naturaleza, y por donde quiera que nos acerquemos a él nos dará la bienvenida, como dice el pasaje de hoy: su fidelidad le “rodea”. El Salmo 89 declara que el amor de Dios “es eterno”, y Dios es poderoso. Estos atributos juntos están estrechamente relacionados con la fidelidad. El amor de Dios lo impulsa a ser fiel hacia nosotros, y el poder de Dios lo capacita para vencer cualquier obstáculo que se interponga en el camino de esa fidelidad.
El salmo de hoy nos dice que Dios expresó su poderosa fidelidad en un pacto con el rey David. Dios hizo un juramento a David de que su linaje se establecería para siempre y su trono se afirmaría por todas las generaciones (ver 2 Samuel 7). Dios cumplió fielmente esa promesa en Jesucristo y ahora, a través de él, Dios también cumple esa promesa en nosotros.
Pablo expresó la fidelidad invencible de Dios con estas palabras: “Estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni ángeles ni demonios, ni lo presente ni lo futuro, ni potestades, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación, podrá separarnos del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 8:38-39). Nada puede apartarnos de nuestro Señor quien guarda fielmente nuestras vidas (Juan 10:28-29).
¡Oh Dios, te alabamos por tu fidelidad! Gracias porque tus misericordias son nuevas cada mañana. ¡Grande es tu fidelidad para con nosotros en Cristo! En su nombre oramos, Amén.