Santiago 5:10-12
MANTENTE FIRME
“Habéis oído de la paciencia de Job, y habéis visto el fin del Señor, que el Señor es muy misericordioso y compasivo”.
Santiago 5:11
Muchos de nosotros hemos oído hablar de “la paciencia de Job”, pero ya en los días de Santiago era igual de conocida que la fuerza de Sansón o la sabiduría de Salomón. Y no es casualidad que su nombre se asocie a la paciencia, pues él ejerció esta virtud en medio de pérdidas catastróficas, incluidas su salud y su familia. En donde muchos de nosotros hubiéramos desistido, Job perseveró y continuó depositando su confianza en Dios. “Aunque él me mate, en él esperaré” fue el notable testimonio de Job (Job 13:15) y, al final, él fue ricamente recompensado por Dios (Job 42).
La experiencia de Job nos enseña que la perseverancia paciente nos ayuda a aferrarnos firmemente a nuestra fe, incluso en medio de sufrimientos y dificultades tremendas. Ser paciente es mantenerse firme en el Señor Jesucristo, incluso ante un viento huracanado de crisis y problemas. Es por eso que Juan, al describir algunas de las pruebas que le sobrevendrían a la iglesia, le dice a sus lectores: “Aquí está la paciencia y la fe de los santos” (Apocalipsis 13:10).
Hebreos 12:1 nos instruye a “correr con paciencia la carrera que tenemos por delante”. La paciencia de Cristo nos da poder para seguir adelante, aun cuando el camino sea difícil y lento, e, incluso cuando el camino que tenemos por delante nos lleve a una cruz.
Señor, el mundo está lleno de presiones y dificultades. Cultiva en nosotros una paciencia que nos capacite para ser “más que vencedores por medio de aquel que nos amó”. En Jesús, Amén.