04 de junio del 2022
Génesis 25:19-34
DESPRECIAR LA GRACIA
“…Como puedes ver, me estoy muriendo de hambre, de manera que los derechos de hijo mayor no me sirven de nada”.
Génesis 25:32
Este pasaje bíblico cuenta la historia de Esaú, el hijo mayor de los gemelos de Isaac y Rebeca. Él era además el primogénito y, lógicamente, el heredero de una mayor porción de lo que pertenecía a su padre. Pero a lo largo del texto observamos que Esaú no se tomaba muy en serio su condición porque, para él, todo podía resolverse de una manera más fácil, es decir, con menos trabajo.
Un día, se encontró con su hermano Jacob, que estaba cocinando. El olor de la comida y su hambre eran tan intensos que cambió su derecho de nacimiento por un plato de lentejas. Esta actitud tuvo consecuencias muy graves y cuando se dio cuenta de lo que había hecho, lo único que le quedó fue llorar en voz alta. Muchos cristianos actúan así. No valoran las muchas bendiciones dadas por Dios y actúan neciamente. No controlar los apetitos, entregarse al alcohol, tener relaciones sexuales fuera o antes del matrimonio, no amar a Dios por encima de todas las cosas, son comportamientos que han llevado a mucha gente a la ruina.
Cuando Esaú reaccionó, ya era demasiado tarde. Intentó incluso recuperar su bendición, pero no pudo cambiar su decisión. Hoy te invito a que seas fiel a Dios y valores los grandísimos privilegios que él concede a sus hijos. Como está escrito: “Si hoy escuchan ustedes lo que Dios dice, no endurezcan su corazón”.
Señor Dios, no permitas que reniegue de tus bendiciones ni que me aleje de ellas. Tú sabes lo que es mejor para mi vida. En el nombre de Jesús, amén.
El tema del devocional de este mes es “Escuchar la voz de Dios”. Dios es un Dios de amor, pero se molesta cuando se le desobedece o cuando no hacemos su voluntad. Desde finales de 2019 la humanidad está sufriendo el coronavirus que se ha convertido en una terrible pandemia. Algunos seres queridos, amigos y familiares han perdido la batalla contra el virus y muchas personas se preguntan: ¿Por qué Dios permite tantas muertes? En la Biblia hay numerosos relatos de enfermedades y plagas que azotaron al pueblo, pero Dios nunca apartó su rostro, ni lo ignoró, ni abandonó a su pueblo a su suerte. Nuestro Dios tiene el control de todo y ni un cabello cae de nuestra cabeza sin su permiso. Pero es necesario comprender y analizar cuál es el mensaje que él quiere enviarnos cuando permite cosas como las que hemos vivido suceden. ¡Disfrute de su lectura!
Edison Souza
Periodista y Anciano en la Iglesia Presbiteriana de Campinas, São Paulo, Brasil.