Éxodo 11:1-6
OBEDECER A DIOS: SIGNO DE PRUDENCIA
“…Así ha dicho el Señor: “A la medianoche pasaré por todo Egipto, y morirá el hijo mayor de cada familia egipcia…”. Éxodo 11:4-5
¿Le preocupa ver cómo gobernantes obstinados sacrifican a su pueblo para perseguir sus propios intereses? ¿Le ha tocado sufrir las consecuencias de los desatinos que muchas veces cometen las personas en el poder? Los tiranos siempre han existido. Lo que preocupa más en este tiempo es la capacidad de devastación que algunos de ellos pueden provocar. ¡Dios nos libre de volver a experimentar la necedad de dictadores sin escrúpulos!
Un ejemplo de un gobernante testarudo es el faraón de Egipto en tiempos de Moisés. Él no solo enfrentó a otros reyes, sino se atrevió a desafiar al Dios del cielo. Ante la orden de Dios de liberar a su pueblo, él se negó repetidamente a hacerlo. En cada ocasión Dios respondió enviando una plaga a los egipcios. Y en la décima ocasión, Dios no le envió ningún aviso. El país se llenaría de luto por la muerte de los primogénitos de cada familia.
Aquel faraón supo lo que significa “caer en manos del Dios vivo”. Pero ese es un peligro al que no solo se exponen las personas en posiciones elevadas. Como pueblo de Dios ya hemos sido liberados del pecado, traídos al reino de su amado Hijo, y sellados por su santo Espíritu. Por eso, él nos llama de manera constante a no descuidar “una salvación tan grande”. Acérquese hoy, agradecido al Señor, por todo lo que ha hecho en su favor.
Padre eterno, toca nuestros corazones y mentes para que podamos aceptar confiadamente tus decisiones y llevarlas a cabo. En el nombre de Jesús, Amén.