Jeremías 17:1-11
RECIBIR LO QUE SE MERECE
“Yo, el Señor, que investigo el corazón y conozco a fondo los sentimientos; que doy a cada cual lo que se merece, de acuerdo con sus acciones”.
Jeremías 17:10
Mucha gente lucha por lo que considera que es justo. En los negocios averiguamos si nos están dando el precio justo. En las relaciones, no pedimos otra cosa que un trato justo. En un juicio, luchamos por un juicio justo. Y hasta en la guerra, nos preguntamos si hay algo que podemos llamar una guerra justa.
En el caso de Dios, no tenemos que buscar demasiado. Dios es un Dios justo. La Biblia es constante al describir su carácter: él da a cada quien según lo merece. Nadie puede quejarse de un trato parcial o que pueda haber algún soborno de por medio. Su justicia no se deja corromper como la humana. Dios conoce el corazón humano a la perfección. Nosotros podemos dejarnos engañar y creer que somos mejores de lo que somos, pero Dios ya ha dado su valoración. El corazón humano es “engañoso y perverso”. No hay nadie, aparte de él que pueda comprenderlo.
No sé si esto te produzca alivio o temor, si te haga abrigar falsas esperanzas o te llene de angustia. Pero la intención de este pasaje no es movernos a la desesperación, sino ofrecerte el único remedio disponible: “Bendito el hombre que confía en mí, que pone en mí su esperanza”. ¿No te parece maravilloso? Vas a escuchar muchas ofertas atractivas y seductoras, pero ninguna como aquella que viene de quien verdaderamente conoce nuestros corazones.
Amado y bondadoso Señor, acepto tu oferta bondadosa y afirmo mi confianza en ti. En ti pongo mi esperanza, En el nombre de Jesús, Amén.