Deuteronomio 32:1-6, 44-47
DIGA ADIÓS A LAS PALABRAS OCIOSAS
“Mi enseñanza caerá…como gotas de agua sobre el pasto”.
Deuteronomio 32:2
Todos esperamos algo de los niños, padres, maestros, funcionarios del gobierno y muchos otros. Sin embargo, pocos las satisfacen, y eso probablemente significa que nuestras expectativas tal vez son demasiado altas o irrazonables. Pero a veces sucede que tampoco cumplimos con las expectativas que parecen bastante razonables. ¿El resultado? Terminamos decepcionados de nosotros mismos.
Dios es claro acerca de lo que su pueblo puede esperar de él una vez que estén en la tierra prometida. Las palabras que Moisés habla en Deuteronomio 32 son alentadoras: Dios es fiel y no rechazará a su pueblo. Pero también les habla honestamente: cuando Israel se vuelva “pesado y arrogante” (v. 15), descuidado en su servicio a Dios, él permitirá que el enemigo y la pestilencia los consuman: “morirán muchachos y muchachas, ancianos y niños de pecho” (v. 25).
Cuando la religión cristiana se vea presionada por la cultura en que vivimos, anímese. Cuando la iglesia misma nos decepcione, cuando la gente y el liderazgo se vuelvan “pesados y arrogantes”, tenga la seguridad de que el Señor hará una visita transformadora. No nos preocupemos mucho por nuestras expectativas. Los designios de Dios son siempre confiables, “como llovizna sobre la hierba, como gotas de agua sobre el pasto”. Confía en él hoy, mañana y por el resto de tu vida.
Padre, te agradezco porque al depositar mi fe en ti, sé que me guiarás hacia la mejor forma de servirte. En Jesucristo tu hijo, amén.