Deuteronomio 31:9-13
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“…se leerá esta ley en presencia de todos ellos”.
Deuteronomio 31:11
A los niños les encanta escuchar cuentos antes de acostarse aun si son los mismos. Los adultos quizá se aburran, pero los niños lo disfrutan. Una historia antigua, contada una y otra vez, se termina por aprender. Cada siete años, durante la Fiesta de los Tabernáculos, la ley era leída para que todo Israel la escuchara. Era siempre la misma historia. Dios había sacado a la gente de la esclavitud en Egipto y había viajado con ellos a través del desierto. Les habló en el Sinaí y los llevó a la tierra prometida. Nada en la historia cambiaba. Dios seguía siendo bueno y justo.
Es bueno escuchar la vieja historia una y otra vez. Es por eso por lo que el pueblo de Dios lee las Escrituras regularmente en casa y en la iglesia: hombres, mujeres, niños y visitantes que entran. Esto afirma la fe de todos.
Al igual que los niños a la hora de acostarse, debemos escuchar esa historia con frecuencia. No solo por las noches, sino en todo momento. Necesitamos que se nos recuerde la bondad de Dios y nuestras responsabilidades como sus siervos, para estar seguros de que el mundo que Él creó está en orden. Después de todo, hay otras historias por ahí que cuestionan la bondad de Dios, que dicen que no somos sus siervos, sino dueños de nuestro propio mundo. Sin embargo, por la obra del Espíritu Santo en nosotros, sabemos que la antigua historia es la verdad.
Gracias, Padre celestial, por las maravillosas palabras de vida que no me cansaré de escuchar. En Jesús, amén.?