Hebreos 6:9-20
ANTÍDOTO CONTRA LA PEREZA
“No queremos que se vuelvan perezosos, sino que sigan el ejemplo de quienes… están recibiendo la herencia…”
Hebreos 6:12
Se necesita energía para mantener el rumbo, “para hacer siempre lo que a Dios le agrada” (Colosenses 1:10). Sin embargo, es fácil volverse espiritualmente indolentes. Nos volvemos perezosos en los asuntos del alma. Dejamos de orar y menospreciamos la adoración. En esos momentos tenemos que controlar nuestro descuido y estar dispuestos a rendir cuentas ante otros.
Volverse perezosos no significa simplemente estar cansados, algo que podría curar una buena noche de descanso, aunque el cansancio puede confundirse con la pereza. Como mucha gente, nos quejamos de que la vida se ha vuelto muy demandante. Estamos corriendo lo más rápido que podemos y aun así no es suficiente. Ante eso, la tarea más importante de nuestra vida espiritual es la poda, comenzando por eliminar la basura que atesta nuestras vidas.
En última instancia, esta pereza es un síntoma de desesperanza, la sensación de que nuestra vida no tiene sentido, y esto es algo que puede extenderse por un largo tiempo. El antídoto para terminar con esa temporada de sequía es tomar el camino de regreso a Dios y recordar que Él está presente y es fiel. Dios siempre cumple sus promesas. Sus promesas de salvarnos y llevarnos a la gloria están garantizadas en Cristo. Que ésa sea el ancla para el alma que nos impida caer en la pereza.
Querido Dios, eres fiel y guardas tu Palabra. Hemos visto tu fidelidad en Cristo y en las gracias ordinarias de la vida cotidiana. Que tu gracia nos mueva a la fidelidad, amén.