Daniel 5:18-30
LA BALANZA DIVINA
“Su Majestad ha sido pesado en la balanza, y pesa menos de lo debido”.
Daniel 5:27
Las palabras que Dios dirigió al rey de Babilonia deberían quedar grabadas en nuestra mente. En la mentalidad antigua, los monarcas eran considerados por encima de los demás mortales, y todavía en la actualidad es común dirigirse a ellos como alteza o majestad. Pero en el caso de este rey, al ser colocado en la balanza divina, sale reprobado. ¿Qué diría esa balanza si fueras colocado sobre ella? ¿Cuál sería el resultado de una evaluación hecha por el Dios que todo lo sabe, aquel que puede ver las cosas que has querido ocultar de otros, aquel que conoce incluso tus pensamientos?
La Biblia anticipa cuál sería el resultado: no hay justo ni aún uno, dice en una de sus páginas. Esto quiere decir que serías hallado falto, que no darías la medida, que, de hecho, nadie lo haría. Es por eso que Dios envió a Jesucristo, para que sea el quien suba a la balanza en tu lugar, y de ese modo Dios vea la justicia de Cristo y no tu injusticia. ¿Cómo es que Dios puede aplicarnos la justicia de Cristo y declararnos justos cuando no lo somos?
Ése es el gran mensaje del evangelio. Que Cristo fue en nuestro lugar a la cruz para pagar por nuestras faltas, para sufrir el castigo que ellas merecían y para que de esa manera nuestras cuentas delante de Dios fueran saldadas. Él es el justo, y nosotros disfrutamos de su justicia.
Bendito Dios, gracias por enviar a tu Hijo para ocupar nuestro lugar. Mira a su justicia, y no a nuestra deficiencia. En su nombre oramos, amén.