Salmos 145:17-21
ORANDO AL DIOS DE LA BIBLIA
“El Señor está cerca de los que lo invocan,
de los que lo invocan con sinceridad”. Salmos 145:18
Hace muchos años, en una universidad de Beijing, un conferencista invitado preguntó a un salón de clases de unos 100 estudiantes chinos que levantaran la mano si practicaban la oración. Alrededor del 70 por ciento de ellos levantó la mano. Y lo mismo sucede en distintas partes del mundo, por eso, nos preguntamos: “¿A quién o a qué oran?”
Cuando los cristianos oran, no están simplemente emitiendo deseos a un cosmos impersonal. La oración cristiana habla al divino Creador del universo, el único Dios verdadero que es el Señor del cielo y de la tierra. ¿Y cómo conocemos a este Dios? Aunque Dios se ha revelado a sí mismo en su creación, podemos conocer a Dios personalmente solo a través de su Palabra escrita y a través de la oración. En consecuencia, la oración y la lectura de la Biblia no pueden separarse. No podemos conocer a Dios como nuestro Padre celestial, o cómo vivir para Él y servirle en su mundo, a menos que estemos inmersos en su Palabra, escuchándolo, meditando y comunicándonos con él acerca de la verdad que encontramos allí.
Por supuesto, ésta no es una fórmula mágica; es solo un buen consejo para saber a quién oramos, cómo Dios quiere que oremos y por qué debemos orar. Orar sin la Palabra de Dios en nuestro corazón nos pone en riesgo de simplemente externar nuestros deseos.
Señor, ayúdanos a abrir nuestras Biblias para ver quién eres para que podamos orarte y adorarte en espíritu y en verdad. En el nombre de Jesús oramos. Amén.