Salmos 51:1-19
LA POSICION PARA ORAR
“Por tu amor, oh Dios, ten compasión de mí… ¡tú no desprecias, oh Dios, un corazón hecho pedazos!”. Salmos 51:1,17
¿Cuál es tu postura para orar? ¿Cierras los ojos? ¿Juntas tus manos? ¿Te arrodillas? ¿Te levantas? En realidad, hay muchas posiciones apropiadas para la oración y ninguna es necesariamente correcta o incorrecta. Es la postura de nuestro corazón lo que realmente importa al orar.
La Biblia enseña que Dios rechaza al orgulloso y al arrogante. Pero Dios escucha las oraciones de los creyentes que se acercan a él con un corazón humilde y contrito. Sin embargo, acercarse a Dios con un corazón humilde y arrepentido no implica tomar una actitud servil. Al presentarnos ante Dios con mansedumbre, confesamos que hemos pecado y estamos destituidos de su gloria. Nuestra humildad es una súplica por el perdón de aquel a quien hemos ofendido. Es un reconocimiento de nuestra necesidad y dependencia total. En última instancia, es una súplica que reconoce que necesitamos a Jesús.
A través de la muerte de Jesús en la cruz recibimos la gracia de Dios. Entonces, con humildad y un espíritu contrito, podemos entrar con valentía en la presencia de Dios, sabiendo que él no nos rechazará. Dios no desprecia nuestro humilde arrepentimiento. Por lo tanto, ya sea que ore de pie, de rodillas, sentado, con las manos cruzadas, o como quiera que se acerque a Dios, hágalo con un corazón humilde y contrito.
Padre, por medio de tu Hijo Jesús, venimos humildemente ante ti, confiando en que escuchas y respondes nuestras oraciones. Amén.