Filipenses 4:4-9
ORANDO CON GRATITUD
“No se aflijan por nada, sino preséntenselo todo a Dios en oración; pídanle, y denle gracias también”.
Filipenses 4:6
Los psicólogos y los médicos han señalado los beneficios de la oración desde hace mucho. Ayuda, según ellos, a lidiar con el estrés, a sanar más rápido de una enfermedad, y a tener una mayor sensación de bienestar. Y esto, sin que necesariamente exista alguien a quien le oremos. Viene a ser simplemente una especie de catarsis, en una sociedad ansiosa por encontrar un poco de tranquilidad.
Aunque se encontraba prisionero en ese momento, Pablo escribe una carta alegre y optimista a la iglesia de Filipos. ¿Cómo puede él mantenerse lleno de gozo en una situación como ésta? Hay muchas razones, pero una de ellas es su comunión constante con Dios a través de la oración. Para él, la oración no es un simple monólogo, sino un ejercicio espiritual en el que realmente hay alguien del otro lado de la línea. Alguien con quien podemos compartir nuestras necesidades, y externarle nuestra gratitud. Pero más que eso, oramos a un Dios que tiene todas las cosas bajo control, aun nuestras experiencias que pudieran ser dolorosas y amargas.
¿No le suena algo mucho más satisfactorio que los mensajes de autoayuda? Gozo permanente, libre de afanes y lleno de la paz de Dios. Eso es lo que Dios tiene para usted, algo que sobrepasa lo que se tiene por sabiduría en nuestro tiempo, y que está a nuestro alcance con la ayuda del Espíritu.
Padre, llena nuestros corazones de acción de gracias por tus muchas, muchas bendiciones, y ayúdanos a acudir a ti en todas las situaciones. Por Jesucristo, Amén.