Mateo 18:21-35
COMO NOSOTROS PERDONAMOS…
“Así hará también con ustedes mi Padre celestial, si cada uno de ustedes no perdona de corazón a su hermano”.
Mateo 18:35
¿Qué se le viene a la mente cuando ora la quinta petición del Padre Nuestro: “Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores” (Mateo 6:12)? Parece como si dijéramos que, nuestro perdón a otros, debería mover a Dios a perdonar nuestras faltas.
Por eso, alguien puede decir: “Un momento, ¿ la gracia y el perdón de Dios no son incondicionales? Si debemos perdonar para recibir el perdón, ¿no es eso un intercambio?” No. La Biblia enseña que todos somos culpables ante Dios y no podemos ganarnos nuestro perdón. Jesús estuvo en nuestro lugar y cargó con el castigo por nuestros pecados en la cruz. A través de Jesús, somos justificados delante de Dios, un acto de pura gracia. ¡Ésta es realmente una buena noticia!
No podemos ganarnos nuestro perdón, pero la forma en que vivimos muestra qué tan abiertos estamos a ser cambiados por la gracia del Señor. Como hemos sido perdonados, Jesús nos llama a mostrar perdón a las personas que pecan contra nosotros. Si nos negamos a perdonar a los demás, nos negamos obstinadamente a ver que nosotros mismos necesitamos el perdón. Cuando oramos, “Perdónanos nuestros pecados, como también nosotros perdonamos...” no es “esto por aquello”, sino más bien “esto debido a aquello”. Debido a que somos perdonados, podemos mostrar perdón a los demás.
Padre, desde lo más profundo de tu misericordia, has perdonado nuestros muchos pecados. Ayúdanos a perdonar a cualquiera que peque contra nosotros. Por Jesucristo, Amén.