Salmo 51:10-19
UNA ORACION PARA CADA CRISTIANO
“Oh Dios, ¡pon en mí un corazón limpio!, ¡dame un espíritu nuevo y fiel!”
Salmo 51:10
“Me pasó a mí. Nunca pensé que me podía pasar”. Eso es lo que alguien dijo después de involucrarse en una relación que casi destruye su matrimonio. Y no está solo. Es fácil pensar que los cristianos somos inmunes al pecado y a la tentación. Muchos de nosotros vamos a la iglesia y tratamos de vivir correctamente. A veces incluso sacudimos la cabeza cuando otros caen en pecado, y más de un cristiano ha dicho: “Eso nunca me pasará a mí”. Pero ahí es cuando nos volvemos extremadamente vulnerables.
Pablo advierte contra eso cuando dice, “Tengan mucho cuidado de no caer ustedes en la misma tentación” (Gálatas 6:1). Haríamos bien en hacer de la oración de David en los versículos 10-11 nuestra oración diaria. No importa cuán fuertes pensemos que somos, o cuán buenas puedan ser nuestras intenciones, confiados en nuestras propias fuerzas no somos rival para Satanás. David lo sabía por experiencia y lo mismo deberíamos nosotros. Nuestro enemigo lleva tanto tiempo en la misma tarea y perfeccionando sus tácticas para aprovechar el momento oportuno para hacernos caer.
Toma un tiempo en los próximos días para memorizar esta oración y colocarla en un lugar visible. Puede ser en el refrigerador o en el espejo del baño. Haz esta oración con frecuencia. Solo con el Espíritu Santo tendremos el poder para resistir la tentación.
Crea en mí, Señor, un corazón puro, y renueva un espíritu recto dentro de mí. Por amor de Jesús, amén.