Salmo 100:1-5
TIEMPO DE ADORACIÓN
“¡Canten al Señor con alegría, habitantes de toda la tierra! Con alegría adoren al Señor”. Salmo 100:1-2
Hoy, en casi todos los países del mundo, millones de personas se reunirán en capillas e iglesias, para adorar a Dios. Otros, que no puedan hacerlo, le adorarán por radio, televisión o Internet. Para los cristianos, el domingo es un día para adorar. Aunque es lamentable que no todo el mundo sienta esta necesidad.
En una ocasión un estudiante universitario cristiano dijo: “la adoración pública es una pérdida de tiempo, los cristianos, deberían estar afuera, haciendo algo que valga la pena en lugar de sentarnos en la iglesia”. En otra ocasión, una mujer, al ser cuestionada del motivo por el cual no había estado en la iglesia durante los últimos 18 años, simplemente dijo: “No hay nada allí para mí”.
Entonces… ¿por qué adorar? El Salmo 100 da la respuesta. La adoración es nuestra forma imperfecta de reconocer quién es Dios. Es nuestra manera de darle gracias por todo lo que ha hecho por nosotros a través de Jesucristo. La adoración tiene la intención de dar a Dios lo que le corresponde, y cuando adoramos lo hacemos con corazones llenos de gozo y gratitud. El Salmo 100 nos da varias razones: Dios nos hizo, y nosotros le pertenecemos. El Señor es bueno, su amor dura para siempre y su fidelidad continúa a través de todas las generaciones. ¡Asegúrate de adorar a este Dios hoy y todos los días!
Señor, gracias por la libertad de adorarte públicamente. Bendice a quienes no la tienen o que no pueden unirse a otros. Por el amor de Jesús, amén.