Apocalipsis 22:1-9
AL FIN
“El ángel me mostró un río limpio, de agua de vida…salía del trono de Dios y del Cordero…En medio de la calle… el árbol de la vida”.
Apocalipsis 22:1,2
En todo el mundo se esperaba el estreno. Y con mucha razón. Habían visto ya las tres primeras entregas de la saga, y querían saber cómo terminaba la historia. Esto hizo de la última película de Los Vengadores la más taquillera de la historia. Así la gente pudo mirar cómo los superhéroes restauraban el balance del universo.
Pero eso es solo ficción. El apóstol Juan tuvo el privilegio de estar en la premier de la película que tiene el final más asombroso que pueda haberse imaginado. No lo presenció desde un lujoso palco en Hollywood, sino desde el suelo rocoso de la isla de Patmos. ¡Qué desenlace maravilloso! No trata de la restauración de algún balance cósmico, sino del triunfo final de Dios y el Cordero. Y el árbol de la vida en la última escena, nos recuerda que todas nuestras penurias comenzaron con otro árbol, el del conocimiento del bien y del mal. Ahora, ya no hay más mal que temer, enemigo que enfrentar, o sufrimiento que experimentar. El Cordero ha vencido a todos nuestros enemigos.
Aunque nos hemos perdido la premier, la invitación para entrar en la ciudad está abierta. “El Espíritu Santo y la esposa del Cordero dicen: «¡Ven!» Y el que escuche, diga: «¡Ven!» Y el que tenga sed, y quiera, venga y tome del agua de la vida sin que le cueste nada”. Bebamos de esta agua, y disfrutemos así de una rica cena.
Bendito seas mi Dios y Rey. Gracias por tu generosidad al saciar nuestra sed y permitirnos disfrutar de tu santa ciudad. En Jesucristo, Amén.