Juan 1:1-4
ENCUENTROS CERCANOS
“Porque lo hemos visto y lo hemos tocado con nuestras manos”.1 Juan 1:1
No es fácil llegar cerca de una persona famosa. Entre más notoriedad, poder, y reconocimiento goce, más complicado es tener algún contacto con ella. A veces es simplemente una cuestión de seguridad y protocolo. Pero en muchos casos es una manera de marcar una distancia con aquellos que no forman parte de su círculo.
Nuestro Salvador es diferente. Quienes lo conocieron, no sólo pudieron estar cerca de él; también gozaron de su amistad, cariño e intimidad. El no recibía solamente a gente que consideraríamos bienvenida, sino a muchos que la sociedad rechazaba. No solo los dejó acercarse por simple cortesía; él les ofreció también una nueva oportunidad en la vida.
Por eso sorprende que unas décadas después de su partida, algunos predicadores que ni siquiera habían estado con Jesús, ofrecieran una imagen distinta de él. Su distorsión era tan grande que incluso afirmaban que Jesucristo no había tenido un cuerpo humano. Y qué bueno es saber que algunas personas como Juan el apóstol todavía vivían para repeler esa equivocación. Él podría haber agregado que no solamente le había tocado, sino que se había recostado en su pecho. Así de íntima y cercana es la presencia de Cristo en nuestras vidas. Disfrutamos de su amor y de su compañía desde ahora y para siempre. Esperamos que esa sea tu experiencia cada día.
Gracias, Jesús, por recibirme en tus brazos, y permitirme gozar de tu amor y presencia en mi vida. En tu nombre, amén.