Marcos 1:16-20
SI TÚ ME DICES “VEN”…
“…ahora la tierra va a estar bajo maldición por tu culpa; con duro trabajo la harás producir tu alimento durante toda tu vida”.
Marcos 1:19-20
¿Recuerda cuando conoció a Jesús? ¿Qué estaba haciendo cuando decidió entregarle su corazón? ¿Qué ajustes tuvo que hacer para iniciar esta nueva vida? El apóstol Juan recordaba muy bien ese momento. ¿Cómo olvidarlo, si, en su caso, ese encuentro le dio un giro radical a su vida?
El encuentro de Juan con Jesús no tuvo lugar en una cruzada, en una célula o en una iglesia. Tampoco fue producto de una crisis espiritual, una enfermedad avanzada, o un problema económico. Ocurrió de una manera ordinaria, mientras ejercía lo que había sido su ocupación de toda la vida. Su único objetivo en la vida era algún día heredar el negocio familiar y pasar el resto de sus días junto al mar. Pero Dios tenía otros planes.
Lo que llama la atención en Juan es que no puso ningún obstáculo u objeción al llamado de Jesús. ¿Su trabajo? ¿Su familia? ¿Su futuro? No, nada era más importante para él que el reino de Dios que Jesús anunciaba. Él había crecido con esa expectativa, y, sin pensarlo dos veces, se unió al movimiento. Por supuesto, que el llamado de Jesús no es el mismo para todos. No todos hemos sido llamados a ser apóstoles, pero sí seguidores de Jesús en nuestro entorno y comunidad. No nos llama quizá a dejar nuestro trabajo, pero sí nuestro estilo de vida pecaminoso, para glorificarle desde donde nos encontramos.
Jesús, quiero seguirte adonde tú me llames, y servirte donde tú me pongas. En tu nombre, oramos, amén.